|
A veces
los padres fuerzan al
niño/a a comer o tienen
excesiva insistencia en
que el niño/a coma, con
lo que el rechazo y la
rebeldía aumentan. Lo
importante en esta edad
será que los padres
sientan la necesidad de
que el niño/a adquiera
unos buenos hábitos de
comida, ya que sus
primeros años de vida
influirán marcadamente
sobre su comportamiento
en los siguientes.
Las experiencias que
deben estar presentes en
toda comida de los
niños/as serán calmar el
hambre, disfrutar de los
sabores, tener una
compañía agradable y
sentir que está haciendo
positivo para uno mismo.
Así desarrollan sin
dificultades buenos
hábitos de salud,
relaciones positivas y
una buena imagen de sí
mismos. Para ello es
imprescindible evitar la
prisa, las tensiones,
las interrupciones y
cuidar el ambiente
físico.
Cuando los niños/as son
pequeños es necesario
adaptarse a sus ritmos
propios.
El biberón debe darse en
brazos, sin
interrupciones, y
prestando atención al
niño/a. Es conveniente
prolongar este tipo de
postura durante el paso
a la cuchara, hasta que
el interés del niño/a en
participar en la comida
indique que se encuentra
mejor sentado enfrente.
Es el momento de
animarles en sus
intentos hasta que poco
apoco empiece a coger la
cuchara y llevársela a
la boca .
Algunas pautas que
pueden ayudar a que el
niño/a adquiera buenos
hábitos de comida:
1. Que el niño/a
colabore en su
alimentación antes del
año, ayudando a sujetar
el biberón.
2. Permitir que el
niño/a maneje la cuchara
sin importar que se
ensucie o manche sus
alrededores. Será muy
probable que siguiendo
estas pautas el niño/a
coma solo antes de los
dos años, lo que le va a
dar confianza y
responsabilidad.
3. Que el niño/a se
incorpore a las comidas
familiares antes de los
tres años, conversando
con él y haciendo un
momento grato. Es muy
recomendable que coma
sin televisión o sin
contarle historias para
distraerle, sintiendo de
esta manera que es el
momento de comer y que
sea consciente de lo que
está haciendo.
4.
Vigilar su alimentación
sin agobios, ni
angustias, pero sí con
interés.
5. Respetar, hasta
cierto punto sus
preferencias y gustos,
intentando habituarle
poco a poco a aquellos
alimentos
imprescindibles que
pueda rechazar.
Facilitará la labor que
el niño/a vea que todos
los miembros de la
familia toman y
disfrutan del alimento
que el niño/a rechaza.
6. Evitar dar de comer
al niño entre horas,
sobre todo las
chucherías.
La introducción de
nuevos alimentos debe
ser siempre gradual
confortándole ante las
dificultades. Jamás se
debe obligar mediante la
fuerza a comer a un
niño/a, pues los
resultados siempre serán
contraproducentes y las
consecuencias negativas.
Los rechazos a
determinados alimentos,
las inapetencias
negativas o los simples
caprichos pasajeros,
deben ser tratados con
tolerancia, con la
intención de ayudar al
niño/a a superar
dificultades y no de
someterle a la voluntad
del adulto, incluso
cuando sea necesaria
cierta firmeza.
A partir de los tres
años esta fase negativa
va desapareciendo y
hasta los seis años el
niño/a se muestra más
colaborador y trata de
complacer, con lo que
podemos ir dando
confianza a su apetito.
La dieta ha de ser
equilibrada, completa y
variada; siendo
importante incluir
frutas, verduras y
productos con fibra. Se
evitará el aporte
excesivo de grasas
animales, el exceso de
aceites vegetales, los
fritos, y embutidos.
Escuela Infantil
Virgen del Parque |